10 casas bajo tierra que no creerás que existen



No es necesario ser un hobbit para vivir en una casa bajo tierra. Esta tendencia de vivienda consciente tiene como postulado no alterar de manera agresiva la fisonomía de los terrenos, sino más bien, adaptarse a ellos. El impacto medioambiental se minimiza y la originalidad incrementa.









A diferencia de lo que muchos puedan pensar, vivir bajo tierra permite que la temperatura se regule mejor y, de esa manera, no se sufre el calor. La idea que prima en este tipo de viviendas es la eficiencia energética. Las propiedades aislantes de la tierra reducen los costos de enfriamiento en el verano y de calefacción en el invierno, en un 60 a 85% en ambas estaciones.




También se tiende a pensar que las casas construidas bajo tierra son oscuras y lúgubres. Pero muchas de estas estructuras se construyen sobre laderas, abriéndose hacia el exterior y permitiendo que la luz penetre en la vivienda.





Además de las propiedades de temperatura e iluminación, muchas de las personas que viven en estas casas se sienten más seguras y resguardadas de desastres naturales, como tornados o fuertes tormentas. Incluso algunos han manifestado sentirse protegidas de los robos. Esto último supone que asegurarlas sea más económico.




En lugar de utilizar madera para construir estas casas, en general se utiliza cemento. Una vez terminadas tampoco se necesita pintarlas o realizar trabajos de decoración externa. Prácticamente no precisan de mantenimiento del techo y, si lo requiere, será mínimo. Estos y muchos beneficios más también resultarán en un ahorro económico significativo.