Si eres universitario o amo/a de casa deberías de leer este genial artículo


La hora -mejor dicho horas- de la limpieza es algo que todos tememos. Existen otras muchas tareas del hogar que pueden ser incluso divertidas y tienen sus fans. Hay a quien le gusta cocinar, a quien le gusta coser o hacer sus cositas de jardinería y bricolaje. Pero limpiar… eso si que no tiene fans, lo mires por donde lo mires.

Hoy os traemos 15 trucos para limpiar esos objetos o partes de la casa que se resisten y son especialmente difíciles de adecentar. Si, ya se que esperabais un remedio milagroso para no tener que pasar el plumero nunca más, pero eso, de momento, tendrá que esperar.

Manchas de alfombra que no salen.


Las manchas en la alfombra o la moqueta pueden ser muy difíciles de eliminar. Para limpiar aquellas que se te resisten lo mejor es usar un paño húmedo y la plancha caliente. El calor y la humedad hacen que estas manchas se ablanden y sean mucho más fáciles de limpiar, e incluso que se transfieran directamente al trapo.


Limpiar la tabla para cortar.


Las tablas de cortar alimentos suelen quedar bastante feas después de unos cuantos usos. Los residuos de los alimentos se quedan en los pequeños cortes y son muy difíciles de limpiar… hasta ahora. Pon en un bote un poco de zumo de limón y sal marina, formando una pasta ligeramente espesa. Ve mojando un estropajo en la mezcla y frotado contra la tabla de cortar. Cuando hayas acabado puedes darle un poco de agua con jabón y aclararla. No se quedará como nueva pero casi.

El colchón.


Los colchones son demasiado aparatosos a la hora de limpiarlos. Dale primero una pasada con el aspirador para eliminar toda la suciedad superficial. Luego espolvorea un poco de bicarbonato de sodio por toda la superficie y déjalo actuar durante 2 horas aproximadamente. Pasado este tiempo vuelve a pasarle el aspirador y ya estará limpio y sin olores.

Los juguetes.


Que los niños son un poco guarretes no nos pilla a nadie por sorpresa. Para dejar sus juguetes de plástico limpios y relucientes solo tienes que meterlos todos juntos en el lavavajillas. Eso si, asegurase de que sean de un plástico mínimamente grueso y fuerte, para aguantar la temperatura del agua. Usando el ciclo de lavado corto no debería ocurrirles nada malo y quedarán impolutos.

La máquina de café.


El uso diario de este aparato hace que acumule suciedad y cal rápidamente. Para limpiarla solo tienes que llenar el deposito de agua con vinagre blanco y agua a partes iguales. Ponla en funcionamiento con un filtro de papel hasta que se vacíe a la mitad, más o menos. Apágala y déjala reposar durante 30 minutos. Cuando pase este tiempo ponla otra vez en funcionamiento y déjala que acabe el proceso totalmente. Cambia el filtro, llena el deposito de agua clara y enciéndela para que haga otra vez un ciclo completo de café. Con estos sencillos pasos ya debería estar limpia y lista para ser usada de nuevo.


Sartenes de hierro fundido.


Estas sartenes pueden ser más delicadas de lo que creemos y si las limpiamos con detergentes demasiado abrasivo perderían ese toque que hace que las comidas sean tan sabrosas al cocinarlas aquí. Para que la sartén siga manteniendo sus propiedades lo único que tienes que hacer es limpiarla usando sal marina y un poco de aceite. Frótala con un trozo de papel, aclarará con agua y ya estará lista para cocinar lo que quieras.

El cepillo de dientes.


Los cepillos de dientes a veces adquieren unos colores un poco feos y que quitan las ganas de metérselos en la boca. Si este es tu caso haz lo siguiente. En un vaso mezcla 1 parte de vinagre con 2 partes de agua. Introduce el cepillo y déjalo reposar unos 30 minutos. Una vez transcurrido el tiempo, enjuágalo en el grifo y ya habrá recuperado su color original.

La tostadora.


Los electrodomésticos que tenemos en la cocina suelen ensuciarse bastante debido al ambiente que allí se genera al cocinar. Para no descuidarlos por fuera os traemos un remedio que los dejará relucientes. Mezcla un poco de agua con crémor tártaro (bitartrato de potasio, no es difícil de encontrar). Ahora, con ayuda de una esponja o estropajo, utiliza esta pasta para limpiar el exterior de la tostadora. Limpia los restos con un paño seco y solucionado.

Quemadores de la cocina.


Con el tiempo y el uso los quemadores de la cocina acaban adquiriendo un color y un tacto bastante desagradable. Para solucionar esto introduce el quemador -o quemadores- en una o varias bolsas con cierre hermético. Vierte 1/4 de taza de amoniaco dentro de la bolsa y ciérrala bien. Ahora déjalo reposar toda la noche.

Al día siguiente toda la grasa se habrá reblandecido e incluso se habrá desprendido del quemador. Limpiamos con una esponja y listos para ser usados de nuevo.

Las juntas de los azulejos.


Por muy cuidadosos y limpios que seamos es prácticamente imposible que las juntas de los azulejos de nuestro baño permanezcan blancas eternamente. Para devolverles su claridad original sigue estos pasos. Mezcla 3/4 de taza de bicarbonato sódico con 1/4 de taza de cloro para crear una pasta espesa. Luego, con un pincel, ve depositando esta pasta en las juntas que tengan la necesidad de ser limpiadas y déjalo reposar durante unos 10 minutos. Restriega bien con un cepillo y déjalo reposar otros 5/10 minutos. Una vez pasado este tiempo límpialo todo con un paño húmedo y listo.

Recuerda que para todos estos trucos en los que mezcles productos químicos es importante que o bien lo hagas a cielo descubierto o tengas una ventilación adecuada. Procura también evitar aspirar los gases y olores que puedan emanar estas mezclas, solo por si acaso.

Sandwichera o grill eléctrico.


Este tipo de electrodomésticos suele acumular bastante mugre con la consiguiente dificultad para su limpieza. Una vez hayas terminado de usar la parrilla desenchúfala, recorta unos cuantos trozos de papel de cocina del mismo tamaño -unos 4 estará bien- humedecemos con agua y colócalos sobre la plancha. Ciérrala y déjalo así durante 1 hora aproximadamente. Luego solo tienes que abrirla y limpiarlo normalmente. El vapor que se genera reblandecerá considerablemente la grasa y la suciedad acumulada y hará más fácil su limpieza.

Las parrillas del horno.


El horno es uno de los electrodomésticos que más se ensucian en la cocina. Por supuesto, las parrillas que alberga en su interior siguen los mismos pasos, pero para nuestra alegría pueden ser retiradas, lo que facilita bastante su limpieza. Sigue nuestro consejo y verás que rápido quedan como nuevas.

Primero coloca una toalla en el fondo de la bañera -para evitar arañazos-. Coloca las rejillas en el fondo y llena la bañera con agua muy caliente, hasta que los parrillas estén completamente cubiertas. Agrega 2 tazas de detergente en polvo o lavaplatos. Puedes añadir un poco de bicarbonato de sodio y limón para aumentar la efectividad. Remuévelo un poco y déjalo reposar durante 4 horas o, si lo prefieres, toda la noche. Ahora utiliza una esponja suave para retirar los pocos restos que queden adheridos a la rejilla.

Joyería.


Es posible que tengas algunas joyas que debido al uso o porque son muy viejas tienen un lustre bastante feo. Para dejarlas casi como recién salidas de la tienda te vamos a dar una formula infalible.

Para poder hacer la mezcla necesitaras:

1 Cucharada de sal
1 Cucharada de bicarbonato de sodio
1 Cucharada de detergente lavaplatos
1 Taza de agua
1 trozo de papel de alumínio

Ahora sigue los estos pasos: Recorta un trozo de papel de aluminio pequeño, suficiente para colocarlo en el fondo de un vasito pequeño. Vierte agua caliente, puedes calentarla en el microondas durante un par de minutos -sólo el agua, sin la joya dentro-. Vierte igualmente la sal, el bicarbonato y el detergente lavaplatos en el vasito. Introduce la pieza de joyería que quieras limpiar y déjala reposar durante 5 ó 10 minutos. Retira la joya , aclara con agua fría y sécala. Ya tienes tu pieza como nueva.

El molinillo de café.


Para limpiar el molinillo de café tan solo es necesario verter un puñado de arroz blanco en el recipiente y accionarlo un rato. Luego lo vacías y quedará limpísimo.

Las puertas de los armarios de la cocina.


Las puertas del armario van adquiriendo un color un poco feo con el uso. Para que vuelvan a su color original solo tienes que hacer esto. Mezcla una parte de aceite vegetal con 2 partes de bicarbonato de sodio. Ahora utiliza una esponja o un cepillo de dientes para extender la pasta en las zonas más sucias y verás como vuelven a su color original.

Fuente: TipHero