Esta es la conmovedora historia de Pumpkin, un mapache que se cree un perro


Los mapaches son unos animales que se han hecho muy famosos debido a películas, series de dibujos y cuentos. Su aspecto es muy característico, destacando sobre todo, esa especie de antifaz negro que cubre sus ojos.

No nos engañemos, a quien más quien menos este animal nos gusta, nos imaginamos achuchando o jugando con él mientras mueve sus manitas con dedos prensiles. Esta tierna imagen ha calado hondo en la sociedad y mucha gente quiere uno de mascota. Pero no os equivoquéis, este animal, en su hábitat, tiene muy mal genio y es bastante agresivo. No es el mamífero más indicado como animal de compañía y no debe ser una opción como animal de compañía.

La historia de Pumpkin el mapache, es una de estas que creemos que está más que justificada. Todo comenzó hace un par de años en Nassau, Bahamas, cuando Rosie Kemp se encontró con un bebé mapache que se había caído de un árbol.

El pobre animal tenía una pata rota y no había rastro de su madre ni de ningún otro mapache por la zona, por lo que es muy probable que, de dejarlo ahí, el animal no sobreviviese.

Laura, la pequeña de la familia Kemp, decidió adoptar al pequeño mapache -que resulto ser “la pequeña mapache”- y se lo llevó a casa. Allí se ha criado junto con 2 perros y la convivencia le ha hecho creer que es uno de ellos. Ahora los 3 animales se han hecho inseparables. Juegan, corretean y van siempre juntos. Lo normal en un mapache es que tenga un temperamento agresivo, pero al haberse criado con unos animales tan sociables como los perros ha adquirido sus costumbres. Eso no quita que, alguna vez, saque a relucir su mal genio para dejar claro quién manda aquí.


Rosie Kemp se encontró a la pequeña mapache débil, con la pata rota, en su patio.


La criaron lo mejor que pudieron para conseguir que sobreviviera.


“Pumpkin se encariñó con nosotros y con nuestros 2 perros”


“Nos sigue a nosotros y a nuestros perros allá donde vayamos”


“Probablemente crea que ella también es un perro”


“Juega y se divierte con ellos, pero siempre tienen cuidado y no sobrepasan el límite, por lo que no se llegan a hacer daño”


“Se cuidan entre ellos, a tiempo completo”


“Es increíblemente inteligente”


“Yo diría que incluso es capaz de expresar emociones”.


Le encanta comer fruta, en especial sandía


Nunca se aleja de su familia perruna.


Y a veces busca tesoros en lugares equivocados.


Pero siempre es un buen momento para juntar los dedos y pensar algún plan.


O pedir que le rasquen la barriga.


La comodidad es lo primero.


Su gran afición es meter las manitas en todos lados.


O iniciar una pelea -de broma- con sus hermanos mayores.


Con esa mirada ¿quién puede resistirse?.


Especialista en llaves de judo.


No podría haber deseado un mejor hogar.


¿Qué os parece la historia de Pumpkin? El destino quiso que esta mapache tuviera una segunda oportunidad y vaya que si la aprovechó.

Fuente: BoredPanda