10 cosas que las mujeres DETESTAN después del sexo



1. Los chicos que pasan de ti directamente después tener su orgasmo

Nadie está diciendo que esto sea una maratón. Es obvio que hay momentos en los que sólo se va a tener que coger algunos momentos de descanso después de llegar al orgasmo, eso es normal. Pero no hay nada peor que un tipo que sólo está listo para dejar tu cuerpo-orgasmo a mitad y dejarte en el otro lado de la cama sin rematar la faena, mientras él se echa una siestecita. Si él no es capaz de conseguir llevarte al orgasmo antes de terminar él, lo menos que puede hacer es asegurarse de que te remata de otra manera. Más que nada para que ella no acabe mandándoles un mensaje de voz de tus ronquidos a todas sus amigas.

2. Las personas que se niegan a practicar sexo oral (y esperan que la otra persona sí que lo haga)

No hay ninguna ley que diga que debes practicar sexo oral. Tampoco hay una regla que indique lo contrario, que no se debe hacer durante un encuentro entre dos adultos. Pero si eres ese tipo de persona que desde el principio decide dejar el sexo oral completamente fuera del menú ya que, no sé, piensas que los penes son feos y/o las vaginas son una cueva que da miedo, no puedes esperar nada de vuelta. Esto debe ser un toma y daca, es decir yo te doy algo y tú luego me lo devuelves. Es muy importante hacerlo por el placer de complacer a alguien que no seas tú mismo. Es normal que no obtengas ninguna estimulación directa mientras realizas un cunnilingus o una mamada, eso lo haces para conseguir que tu pareja sienta placer. Si no puedes lidiar con eso, no esperes que tu pareja lo haga por ti tampoco.

3. No querer utilizar protección

Yo no te conozco. No sé nada de tu vida. Tú no perteneces a mi círculo, ni estás cerca de mí de ninguna de las maneras. Entonces haz el favor de utilizar el condón cuando te lo diga, no, mejor aún, que no te lo tenga que decir. No quiero irme a casa con algún regalo de alguien que probablemente no vuelva a ver nunca más. Si tú no estás dispuesto a utilizar protección lo mejor que puedes hacer es dejar de tener relaciones sexuales con cualquiera.

4. Cuando empiezas a sentir cosas en contra de tu voluntad

Si alguien ha encontrado la fórmula mágica para tener un follamigo que te de candela como nadie y nunca, en ningún momento desarrollar emociones reales y que las cosas nunca se compliquen o sean dolorosas, por favor contadla. No se puede mantener esa información guardada y esperar que el resto de la gente simplemente se dé cuenta de que estás sintiendo y te diga que siente lo mismo, eso solo pasa en las películas. Desde mi punto de vista, hay un momento en algún lugar de la cuchara post-coito en que tu cerebro empieza a decir, “Después de esto, algo ha tenido que sentir por mí. Un poco por lo menos. Vamos.”


5. Las personas que no pueden reírse de los aspectos más divertidos del sexo

A veces puede que hagas un ruido raro durante el sexo. Alguien podría resbalar. Alguien podría tirarse un pedo. Cualquier cosa podría pasar. Y si eres el tipo de persona torpe y que siempre termina haciendo cosas raras y no eres capaz de reírte de ti mismo sobre los aspectos extraños o incómodos, pero a la vez naturales del cuerpo, estás haciendo que para los demás el sexo sea mediocre. Ser capaz de reír es lo que hace que todo sea mejor (y lo que hace que la gente esté suficientemente cómoda para experimentar con las posiciones más salvajes).

6. Por supuesto, orgasmos falsos

Cada vez que alguien finge un orgasmo – especialmente un orgasmo que parece demasiado bueno para ser verdad, está haciendo que el trabajo de todas las mujeres que luchan por poder vivir la sexualidad de manera libre se vaya a la porra. Cada vez que un hombre mira con una mezcla de decepción, frustración e incredulidad, preguntando, “¿Por qué no te corres? Con la última que estuve sí que lo hizo “es tu culpa. Tú has hecho que el crea que lo hace todo bien, en vez de enseñarle a mejorar.

7. No lavarte adecuadamente

Puede haber un momento de pasión post-entreno y es normal que estés sudado. Pero eso no es excusa para que cada vez que tengas un encuentro llegues con olor a macho cabrío. Debes tener una higiene, está claro que hay sitios del cuerpo que por mucho que laves al final siempre terminan oliendo, pero no confundas eso con no ducharte nunca, ni utilizar desodorante. Piensa que ante todo estás compartiendo tu cuerpo con alguien y ese alguien se merece un poco de consideración y que huelas a limpio.


8. Movimientos aprendidos de una peli mala porno

El martillo no es un movimiento. El “entra por la vagina sin ningún tipo de calentamiento o algún lubricante porque las mujeres están siempre en un estado de preparación y húmedas” no es un movimiento. El “rápido y seco con ni siquiera un poco de saliva en la palma de la mano para que las cosas empiecen a” no es un movimiento. Ninguno de estos son movimientos. Deja de ver porno, y empieza a mirar la forma en que se mueve tu pareja al hacerlo.


9. Tratar de hacer algo “accidentalmente” durante el sexo

Nadie “accidentalmente” mete algo en el culo. Nadie. Ni siquiera tú. Tú no eres mago. Deja de hacer magia.

10. No escuchar

Si a alguien no le gusta algo, para, no sigas. Si no están cómodos, para. Si su cuerpo se tensa, para. Pídeles que te digan lo que quieren (y escucha). Porque si hay una cosa que va a arruinar incluso el mejor encuentro sexual, es asumir que tú sabes que es lo que es mejor asumiendo el control total sin tener en cuenta que la otra persona no este disfrutando. Ninguno de nosotros somos dioses. Todos somos capaces de cometer errores. Escuchar y aprender, como niños buenos, eso es lo que realmente hacemos bien.