Mira estos alimentos... No te podrás creer de qué están formados.


Algunos de ellos son muy populares y todo el mundo los ha comido en alguna ocasión. Sin embargo, mucha gente no sabe cómo están elaborados. Eso sí, tenga en cuenta que en algunos de ellos no se trata tanto del tipo de producto, sino de los ingredientes que quiere utilizar quien lo elabora.


Palitos de cangrejo

Cada vez más frecuente en los muchos guisos y no pocas ensaladas, los palitos de cangrejo no tienen demasiado de crustáceo. De hecho, se elaboran con surimi, que no es otra cosa que un picadillo de “músculo de carne de pescado blanco”. Para obtenerlo, se lavan y se mezclan diversos pescados repetidas veces (merluza, caballa, abadejo...). Después los enfrían y calientan hasta que al final queda una pasta blanca a la que se le añaden conservantes, almidón, sal y otros edulcorantes no naturales. Esta pasta es congelada después y se le añaden colorantes para que el exterior quede rosado.

Gominolas rojas

Sepa que ese color rojo que tienen esas maravillosas gominolas que tanto le gustan tiene poco que ver con la fresa, ni siquiera con el tomate. El colorante con el que se consigue ese rojo tan intenso es el mismo de los pintalabios rojos. Se consigue a base de machacar unos insectos llamados cochinillas, unos pequeños escarabajos que se alimentan de bayas rojas. Antes de triturarlos hay que secarlos al sol. Obviamente, no son tóxicos para el ser humano y de hecho en muchos países se comen muchos insectos similares. Hay quien dice que forman parte de la alimentación del futuro en casi todo el planeta.

Gulas

Al igual que los palitos de cangrejo, están hechas de surimi, aunque no contienen tantos aditivos como estos. A la mezcla final se le añaden aceites vegetales, harina de trigo, soja, clara de huevo, tinta de calamar o de sepia y extractos de almeja. Aunque es un alimento del todo artificial, lo cierto es que es bastante saludable por su gran contenido en proteínas de pescado.

Paté

¿De verdad creía que todos están hechos de hígado de pato? El paté se obtiene de una mezcla de vísceras animales (vaca, cerdo, pollo…) a la que se añaden harina, especias, leche y conservantes. A la mezcla se le añade un sólo poco de hígado para darle sabor. Sin embargo, el foie gras, que es mucho más caro que el paté, está hecho íntegramente de hígado de pato, oca o ganso.

Algunos quesos de untar

Sí, con muy cremosos y agradables, pero también suponen una bomba calórica. Algunos están hechos a base de lácteos fermentados a los que se les añade leche, nata y una serie de aditivos y sal, a los que se les incorpora potenciadores de sabor. Por eso resulta muy recomendable detenerse en conocer el queso que se compra. Los de este tipo, poco tienen que ver con los grandes quesos españoles.

Algunas salchichas...

Se realizan con una mezcla de carnes para nada apetecibles, que poco tienen que ver con otras de elaboración tradicional que son realizadas con esmero. En algunas de carácter industrial se utilizan partes del cuerpo de restos de animales, desde el cerdo a la gallina. Pueden añadir el estómago y el hocico del cerdo, además del labio e hígado de la vaca, o el bazo del cordero, por lo que la cantidad de carne que tienen en realidad es muy baja. También se les añaden una gran cantidad de potenciadores de sabor, colorantes, mucha sal y agua fluorada para darles su textura cremosa. El almidón, jarabe de maíz, colorante rojo, sodio y polifosfatos dan como resultado una mezcla llamada salchicha, así que es mejor que se fije bien en qué tipo de salchia compra. Algunas son extraordinarias. Otras...

Gelatina

Tan querida por los niños y hay quien defiende que es realmente saludable, aunque el polvito al que se le añade agua para después convertirse en lo que comemos se consigue a partir de una mezcla de colágeno de tejido de animales (piel o huesos triturados de cualquier parte del cuerpo), que se lavan con productos ácidos hasta que queda como resultado la oseína, una sustancia que debe mantenerse en cal entre unas 4 y 10 semanas.

Patatas Pringles

El Tribunal Supremo de Gran Bretaña dictaminó que de hecho ni siquiera eran patatas fritas, ya que contenían menos de un 50% de este alimento. Lo que más contienen son harinas, puesto que son fabricadas a partir de una masa que también contiene colorantes, aditivos, grandes cantidades de sal y aromas.