8 cosas INIMAGINABLES que te suceden cuando estás durmiendo


Desde crear recuerdos artificiales a aprender cosas nuevas. El sueño sigue siendo un misterio fascinante




1. Se pueden crear recuerdos falsos artificiales...


¿En el fuguro podrán programarnos para ser felices mientras dormimos?

Podría parecer un argumento de ciencia ficción, pero ya se ha hecho en ratones. Lo publicaba recientemente la revista "Nature Neuroscience". Se pueden crear falsos recuerdos durante el sueño.

En el hipocampo, hay un tipo especial de células denominadas de lugar, que se activan cuando un animal, y supuestamente también una persona, está en una ubicación específica en su entorno. Los patrones de actividad generados en estas células durante la vigilia se reproducen durante el sueño, probablemente para ayudar a consolidar un mapa del entorno.

Una investigación de la Escuela Superior de Física y Química Industrial de París lo estimular las vías de recompensa del cerebro mientras las células de lugar que codifican un lugar en particular estaban activas en cinco ratones que dormían. Otros dos ratones recibieron una estimulación no gratificante. Cuando se despertaron, los ratones que recibieron la estimulación gratificante emparejada con la activación de determinadas células de lugar pasaron la mayoría de su tiempo en la localización codificada por esas células, aunque en realidad no habían tenido ninguna experiencia placerentara en ese lugar. Lo que sugiere que se había formado en el cerebro una memoria artificial del ratón mientras dormía.

¿El "Mundo feliz" de Aldous Huxley más cercano?

2. Activan a voluntad las neuronas que nos permiten soñar


¿Podrán hacernos soñar de forma artificial?

Investigadores del Hospital General de Massachusetts han encontrado las neuronas que nos permiten soñar. Su trabajo publicado en PNAS señala que los ensueños son producto de la activación de un tipo de neuronas, denominadas colinérgicas, en dos estructuras del tronco cerebral. Al activarlas han logrado inducir el sueño REM (movimientos oculares rápidos) en un modelo animal.

Durante la noche se alternan ciclos de sueño no-REM y REM, cada uno de las cuales ofrecen diferentes beneficios. Durante el sueño REM se consolidan memorias, y durante el no-REM hay un descanso más profundo. Los fármacos actuales para conciliar el sueño no restauran efectivamente la fisiología del sueño normal ni sus tiempos adecuados. Para desarrollar nuevas estrategias para la reproducción natural del sueño, hay que entender el control de cada componente individualmente y en combinación. Y este experimento con roedores, da un paso en esa dirección. ¿En el futuro podrán pogramarmos para soñar?

3. ¿Las neuronas del sonambulismo?


El navegador del cerebro está activo mientras soñamos

Una investigación de la Universidad de Nueva York desvela que el GPS del cerebro, cuyo descubrimiento mereció el último Nobel, están tan activas durante el sueño como durante la vigilia y se guían por señalwes visuales y vestibulares (de equilibrio).

Al parecer estas neuronas, denominadas de dirección la cabeza, continuan codificando la dirección "virtual" de la mirada durante el sueño REM, o de movimientos oculares rápdos, la fase en la que soñamos y en la que la actividad eléctrica del cerebro es prácticamente indistinguible vigilia. De hecho "la aguja" de la brújula cerebral de los ratones utilizados en el estudio sorprendentemente se movía a la misma velocidad que la observada durante la vigilia. Y durante los períodos de sueño de ondas lentas, que mostró una aceleración de 10 veces mayor que cuando estaban despiertos, como si los ratones volvieran su cabeza 10 veces más rápido.

¿Podrían servir de guía en los episodios de sonambulismo? ¿O simplemente se trata de una especie de sistema de copia de seguridad de los lugares visitados durante el día?

4. Deshacerse de los temores


Mediante aromas, podemos deshacernos de los miedos durante el sueño

investigadores de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad del Noroeste (Chicago) han descubierto que mientras dormimos es posible también neutralizar el miedo. La clave está en asociar un olor a la situación temida y, posteriormente, durante el sueño someter a los pacientes a una sesión de «aromaterapia» con ese mismo olor. Al repetirlo cada noche durante el sueño de ondas lentas se consigue que el temor ceda. «Observamos una disminución pequeña pero significativa del miedo», señalan los investigadores. No sirve para sustituir a la clásica terapia de exposición con prevención de respuesta pero ayuda a mejorar el resultado.

Es la primera vez que una memoria asociada a una emoción, como el miedo, ha podido ser manipulada en humanos durante el sueño, indican los investigadores. El hallazgo se publicó en la revista «Nature Neuroscience» y demuestra que como sugieren las últimas investigaciones el cerebro no sólo puede aprender cosas nuevas por la noche, sino también “desaprender” las que no resultan útiles.

5. ¿Es posible aprender durante el sueño?


Podremos aprender durante el sueño y recordar durante el día?

Puede que sí, según un estudio del Instituto Weizmann publicado en "Nature Neuroscience". Al parecer si ciertos olores se presentan después de un sonido durante el sueño, durante el día los participantes en el ensayo empezaban a oler al escuchar ese mismo sonido, aunque el aroma no esté en el ambiente. En otras palabras, se puede aprender nueva información mientras se duerme, y esto puede modificar inconscientemente el comportamiento de vigilia.

¿Funcionará escuchar algo que tenemos que aprender a la vez que olemos un aroma mientras dormimos? ¿Podremos recordarlo a la mañana siguiente al oler ese aroma...?


6. Tareas de limpieza


El sistema de recogida de basuras del cerebro

El cerebro cuenta con su propio sistema de “recogida de basuras” debido a que está aislado del resto del cuerpo por una muralla, la barrera hematoencefálica, que cuenta con un sistema complejo de puertas blindadas para controlar las entradas y salidas. Por eso no admite el acceso al sistema de eliminación de desechos del resto del cuerpo.

Investigadores de la Universidad de Rochester han demostrado en ratones que el cerebro posee una especie de sistema de tuberías superpuesto a los vasos sanguíneos (un tubo dentro de otro tubo). Este sistema bombea fluido cefalorraquídeo (LCR), el líquido que rodea el cerebro, a través del tejido cerebral, desde las arterias a las venas, para lavar los residuos almacenados en los espacios que quedan libres entre las células del cerebro. Este sistema de limpieza del cerebro (denominado glinfático) trabaja fundamentalmente mientras dormimos, de ahí que el sueño literalmente nos “refresque” la mente.

7. Transformar el sueño en música


La música que "genera" el sueño ayuda a dormir

Informáticos en Finlandia han desarrollado un método que compone la música de forma automática de mediciones obtenidas durante el sueño. "El software compone una pieza única basada en las etapas del sueño, el movimiento, el ritmo cardíaco y la respiración. Comprime una noche de sueño en un par de minutos", explican.

Los resultados pueden verse aquí

8. Curar la gripe


Una proteína de las neuronas ayuda a desactivar al virus de la gripe

La gripe está producida por el virus influenza contra la que no hay remedios eficaces, salvo tratar los síntomas. Para combatirla se recomienda guardar reposo en la cama, ya que el sueño es fundamental para mantener un sistema inmunológico saludable y juega un papel crítico en la respuesta del cuerpo a las infecciones bacterianas y víricas.

Investigadores de la Universidad de Spokane, en Washington, han averiguado por qué dormir más es una medida efectiva frente al virus de la gripe. Un hallazgo que han publicado recientemente en la revista “Cerebral, Behavior, and Immunity”.

Además de afectar a los pulmones, donde se multiplica, el virus de la gripe llega al cerebro y allí desencadena una reacción que, paradójicamente, se vuelve contra el patógeno y ayuda al organismo a combatirle. La clave está en una proteína de las neuronas capaz de aumentar el poder curativo del sueño y acelerar la recuperación de la gripe, según los investigadores de Washington. Al menos es lo que ocurre en ratones que, sin esa proteína, desarrollan síntomas más graves de la infección y mueren en mayor proporción que los roedores normales o de control, que sí tienen la proteína.

Este descubrimiento, auguran los investigadores, podría conducir a tratamientos alternativos frente al virus influenza y otras enfermedades infecciosas, mediante el uso de aerosoles intranasales capaces de estimular la producción de esa proteína del cerebro, llamada ACPB. La proteína en cuestión forma parte de una ruta clave en la respuesta inflamatoria regulada por una interleuquina producida por varias células del sistema inmune.

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