12 Estupideces Que Siempre Hacemos Y Que Estropean Mucho Tu Cerebro...


Algunas cosas que todos hacemos en nuestro día a día representan un problema a medio y largo plazo para nuestro cerebro. Estás son 12 tonterías que hacemos y perjudican nuestro cerebro sin que las demos importancia.

Mejor con el pelo suelto:

En invierno el frío aprieta y dormir puede ser toda una aventura dependiendo de donde vivas. Accesorios como los gorros de los pijamas son un accesorio a priori perfecto para no acabar con el cuello congelado, pero puede que por otra parte, sea un arma de doble filo…

…y es que cuando se está durmiendo, hay que tener la cabeza destapada y al descubierto puesto que si la cubrimos aumenta levemente la temperatura interna del cerebro, lo justo para elevar la producción de Dióxido de Carbono y perjudicar gravemente al cerebro a la larga. ¿Una alternativa para no pasar frío en la coronilla? Dejarse el pelo largo suena interesante, ¡siempre que se pueda!


La cama es muy importante:

La falta de sueño es prácticamente tan grave como evitar el desayuno o no alimentar a nuestro cerebro como es necesario. Durante el sueño, el cuerpo humano segrega diversas hormonas como la mielina que regeneran el cuerpo a través de renovar continuamente las células. Si dormimos poco en el día a día no completamos el ciclo natural del cuerpo y no se regenerará correctamente. ¿El resultado? Más oxidación y peor bienestar.

Siempre se ha dicho que se deben dormir al menos ocho horas diarias. Está claro que cada persona es un mundo y depende de muchas circunstancias que una persona pueda dormir estas horas diarias, y además correctamente.


Del ordenador al paseo:

Se dice del sedentarismo que es una de las peores lacras de la cultura Occidental, y no van desencaminados. Porque con los horarios laborales de oficina, estando sentado tantísimas horas al día y dejando cualquier tipo de deporte a un lado, estamos diciéndole a nuestro cuerpo que esto se va a acabar.


El ejercicio físico ya sea leve, moderado o intenso, beneficia a nuestro cuerpo y también nuestro cerebro. Participa en la regeneración celular y la oxigenación y además ayuda a que durmamos mejor. El sedentarismo es una lacra que se debe erradicar, y comenzar andando quince o veinte minutos diarios, es ya un gran paso.


Mejor levantarse antes y desayunar bien:

Y esto asusta, porque al fin y al cabo podemos decir que todos lo hemos hecho alguna vez.Faltar al desayuno o retrasarlo es una causa común en tiempos de estrés y cuando, hablando claro, llegamos al trabajo con la hora pegada al… trasero. Pero cuidado, porque cuando el cuerpo está recién levantado hay unos níveles en sangre que se deben regular, y tomar un buen desayuno es fundamental para ello.

Fue la propia OMS (Org. Mundial de la Salud) quienes advirtieron del riesgo que se corre en la actualidad de faltar a estas comidas primerizas que son vitales para el resto del día y para ayudar a que el cerebro no se deteriore ante la falta de glucosa. No desayunar provoca entre otras causas, desmayos, vómitos y también daños a la larga en el estómago por la segregación continua de ácidos.


La baja laboral, por favor:

Esto no se puede elegir, ¡qué pena! Pero no podemos negar la realidad, ir al trabajo o a la universidad enfermo es hacer un flaco favor a nuestro cerebro. Cuando estamos enfermos, todo el cuerpo y por supuesto el cerebro se centra en expulsar al invasor y dedica casi todo su esfuerzo a ello, de ahí que estando enfermo pueda parecer que en ocasiones se está incluso desvariando.

Si realizamos trabajos intensos o de oficina o dedicamos muchas horas de estudio estando resfriado o con cualquier otro problema de salud que nos afecte directamente, el cerebro tendrá que repartir el trabajo y el sobreesfuerzo ya sabemos que no es bueno.


Con moderación:

No vamos a negar que el alcohol es el alma de muchas fiestas y sobre todo, de las fiestas nocturnas. Pero como todo en esta vida, abusar del alcohol crea más problemas aparte de los graves que ya conocemos todos, donde destaca una adicción muy peligrosa y el deterioro muy grave de las neuronas que se produce cuando bebemos alcohol en cantidades notables.

Es curioso que el alcohol daña sobre todo las células del cerebro más que las de ninguna otra parte del cuerpo. Cuando bebemos y nos ponemos tontitos, es el primer síntoma de que el cerebro está intoxicado y que no está funcionando como debiese. Puede que en ese momento no sea importante, pero a la larga, el cerebro se deteriora más que nunca.


Azúcar sí, pero morena:

El azúcar blanco como tal es lo que todos llamamos azúcar común, y también se denomina sucralosa. Existen diversos tipos de azúcares simples (se denominan así por su composición química y absorción rápida), que en el caso de la sacarosa, el azúcar blanco tradicional, hay que cogerla con pinzas y moderar su consumo.

Tanto el consumo de sacarosa como otros azúcares simples debe estar moderado sobre todo en las comidas más importantes del día, como el desayuno, el almuerzo o la cena. Unos niveles altos evitan que el cuerpo absorba otros nutrientes como las proteínas, y además dan picos de insulina en la sangra que desestabilizan la segregación de hormonas que van directamente al cerebro.


Hay que ir más al campo:

En un día normal podemos respirar hasta más de treinta mil veces, una cifra apabullante que si la combinamos con una mala calidad del aire o una polución ambiental importante, resulta en un cóctel molotov bestial para el cerebro. El cerebro se alimenta del aire que le lelga desde los pulmones a través de las células, y si este aire está contaminado o cuenta con altos niveles de dióxido de Carbono, el cóctel mortal ya está servido.

Tanto el aumento de dióxido de Carbono como la disminución del oxígeno provocan que el cerebro no funcione correctamente y envíe además este aire contaminado a todo el cuerpo. Evitar este tipo de zonas, siempre que sea posible, te ayudará a vivir más y mejor. Ir al campo a pasar el día es una de las mejores opciones para limpiar nuestros pulmones, pero de no ser posible, en las ciudades hay parques y pequeños espacios naturales que son algo similar a un oasis de oxígeno, perfecto para descansar un poco de la rutina y el sucio ambiente provocado por los motores y las fábricas.


Ligar también vale:

Es curioso que, según diversos estudios, tenemos una región en la parte frontal del cerebro que cuenta con mejor salud y tamaño dependiendo de las conversaciones y relaciones que tengamos. Se entiende que el interactuar con otros seres de nuestra especie favorece el desarrollo y la creatividad de esta región del cerebro, y contribuye a una mejor salud para el mismo.

Por supuesto, quien dice no hablar con amigos dice ligar poco, ¿eh? Porque a falta de tiempo para poder entablar mejores relaciones de amistad, también vale dedicar más tiempo a ligar o a hablar con personas del sexo opuesto.


Paciencia, amigo conductor:

Junto con el sedentarismo, el estrés y estrés laboral es una lacra que ha llegado con los tiempos modernos y también perjudica y mucho a la larga no sólo nuestra salud física, sino también la salud de nuestro cerebro. El estrés junto con discusiones ágrias o violentas a la larga altera las arterias que existen en el cerebro y provoca un deterioro y endurecimiento de las mismas. ¿El resultado? Menos capacidad de aprendizaje o de resolver cálculos en el día a día, mayor envejecimiento celular…

Como verás el estrés no es para tomárselo a risa. Lo mejor es intentar evitar estas situaciones y de no poder ser así, intentar controlarlas o buscar medios para tener una actitud más positiva y natural. Algunos remedios para el estrés pasan por la meditación, realizar ejercicio físico, apuntarse al gimnasio, pasear por la playa…


¡Más dieta mediterránea!

Está demostrado que estar a dieta durante un tiempo determinado ayuda incluso a prolongar la vida y favorecer la regeneración celular, pero cuidado porque esto es un arma de doble filo. Estar a dieta o consumir menos calorías de las necesarias supone que el cuerpo debe tirar de reservas y de sí mismo para seguir adelante, y esto a la larga también deteriora el cerebro.

¿A dónde debemos llegar entonces? Comer poco o llevar una dieta pobre en calidad y donde premie la comida basura o los refrescos azucarados, por ejemplo, es una bomba que ayudará a envejecer a pasos agigantados el cerebro. Curiosamente, estar a dieta -con seguridad- durante un período concreto, consigue el efecto contrario. ¿Una operación bikini moderada?


Muy polémico:

Aquí ponemos punto y final con una de los puntos más controvertidos, porque nadie se aclara sobre si la marihuana realmente daña el cerebro, o no. Pero seamos serios y pongámonos en situación, porque si bien es cierto que el THC (principal componente del Cannabis) no daña directamente al cerebro, sí causa problemas como por ejemplo, la famosa amnesia retrógrada. Esta amnesia se difiere de la que todos conocemos por ser la que evita que podamos crear recuerdos nuevos y lo que veamos en un momento, no seamos capaz de recordarlo segundos después. ¿Nunca te ha pasado algo así como que lo tenías en la punta de la lengua y se te ha ido? Pero multiplicado por… muchas veces.

Además de la marihuana, los porrillos se mezclan con tabaco y éste último sí que es un tóxico de los peores para nuestro cuerpo y el cerebro. Si buscamos vivir más y tener un cerebro lo más sano posible y longevo, los porros es uno de los principales elementos que se deben evitar.