15 situaciones que sólo las mujeres pechugonas serán capaces de entender


1. Las grandes mamellas siempre son objeto de comentarios jocosos en el grupo de amigos y es que donde hay confianza, da asco.



2. El cinturón de seguridad de los vehículos es un drama y se clava en los lugares más insospechados, sobre todo en los viajes largos.


3. Los lamparones y manchas en camisetas y vestidos nunca pasan de la “repisa”. Acabas con la ropa manchada siempre en los mismos sitios.

4. Con la cantidad de restos de comida y migas que se esconden entre nuestras generosas pechugas podríamos alimentar a medio continente africano. Comer palomitas se convierte en un deporte de riesgo.


5. En una noche loca y después de unas cuantas bebidas espirituosas es un clásico acabar apoyando los pechotes sobre la barra del bar de turno. Los camareros agradecidísimos, claro.


6. Siguiendo con las noches de borrachera, espero no haber sido la única en ponerme la copichuela entre los pechos con el consecuente vitoreo de todos mis amigos varones.

7. Las mamellas siempre están presentes y es muy típico que en una conversación acalorada con los amigos acaben sufriendo algún sobeteo inconsciente.


8. Cuando llega el calor, los chicos se enamoran y nuestro entreteto suda como si no hubiese mañana.

9. En cambio, cuando llueve sirven de paraguas: más abajo de las pechugas está todo intacto.

10. El pecho grande y natural suele ir acompañado de grandes pezones y claro, cuando refresca, se convierten en armas de destrucción masiva.


11. Tumbarte boca abajo es complicado. Mentiría si dijera que no he colocado la arena estrategicamente en más de una ocasión.


12. Además, intentar realizar algunas prácticas deportivas es cuanto menos inquietante.


13. No se vosotras, pero yo aprovecho para guardar el móvil en el sujetador cuando salgo a caminar.


14. Nuestros sujetadores pueden ser usados para muchas cosas, creo que podría tirarme en paracaídas con alguno de los míos.


15. Lo mejor, nos dedican libros y calendarios.