TERRIBLE: Siempre Está Borracho Porque Su Cuerpo Crea Su Propio Alcohol...


Imaginad que vuestro cuerpo produjera su propio alcohol. Guapo, ¿eh? Iríais todo el rato con el puntillo, siempre un peldaño por encima de los demás en la escala de autoconfianza, en el bar nunca tendríais que echar la mano al bolsillo ni emprender peregrinaje a una tienda de paquistaníes cuando quisierais pillar una castaña de las buenas. Aunque, por otra parte, es de suponer que en muchas ocasiones acabaríais borrachos en situaciones nada apropiadas y que tendríais resaca CONSTANTEMENTE, a pesar de no haber tocado ni una mísera botella.

Bueno, pues el “síndrome de autodestilación” –en el que un exceso de levadura en el intestino delgado crea alcohol puro que es absorbido directamente en el flujo sanguíneo– existe de verdad. Por desgracia, los síntomas recuerdan más a la segunda posibilidad que a la primera.

Matthew Hogg lleva casi 20 años padeciendo este síndrome. Cada vez que ingiere azúcar o hidratos de carbono, su cuerpo los convierte en etanol y él termina achispado o resacoso. Le llamé para hablar con él acerca de cómo lleva lo de ser una destilería humana ambulante.


VICE: Hola, Matthew. ¿Cuándo supiste que tu intestino creaba su propio alcohol?
Matthew Hogg:Sufrí trastornos digestivos durante toda mi niñez. Al principio me diagnosticaron síndrome de colon irritable, pero hacia el final de mi adolescencia experimenté un severo empeoramiento de los síntomas, como gases e hinchazón después de las comidas; tan severo, que podía sentir el burbujeo de la fermentación en mi bajo abdomen. Y lo peor fue que desarrollé nuevos síntomas, aún más preocupantes. Me sentía intoxicado, además de padecer una larga lista de síntomas en todo el cuerpo, entre ellos fatiga crónica, dolores musculares, dolor de cabeza crónico, deterioro mental y alteración del estado anímico. La lista sigue.

¿Tenías resaca después?
Sí. Ya avanzada la adolescencia experimentaba severas resacas alcohólicas que, por lo general, eran peores a la mañana siguiente de haber ingerido alguna comida con alto contenido de hidratos de carbono. Sufría martilleantes jaquecas, unas náuseas terribles, en ocasiones vomitaba y sufría deshidratación, sequedad en la boca, sudores fríos y temblor en las manos. Era como si la noche anterior hubiera salido y dejado seco el bar, pero sin haber consumido nada de alcohol.


Joder, suena fatal. ¿Cuándo te diagnosticaron síndrome de autodestilación?
Finalmente acudí a un especialista de Londres, el ya fallecido Dr. Keith Eaton. Sus pruebas confirmaron que mi intestino producía grandes cantidades de etanol a partir de la levadura, además de una importante cantidad de otros alcoholes asociados con el metabolismo de varias bacterias. El Dr. Eaton me diagnosticó síndrome de autodestilación y su diagnóstico lo confirmaron otros médicos especializados en dolencias crónicas no reconocidas y poco habituales.

¿Qué clase de impacto ha tenido esto en tu vida?
Un impacto enorme y devastador. Hasta los 16 años fui un estudiante de primera, el trabajo académico me divertía y me estimulaba. También era un buen atleta y deportista, y tenía una magnífica vida social. Cuando el síndrome de autodestilación empezó a manifestarse, todo eso cambió. Me encontré rindiendo pobremente en el colegio cuando, en mi cabeza, yo sabía que no debería tener ningún problema. También tuve que dejar el deporte porque, después de una breve carrera, me sentía agotado. Levantarme por las mañanas me costaba un mundo. Estaba asustado, no sabía lo que me estaba pasando, y frustrado y furioso por no poder funcionar al alto nivel al que estaba acostumbrado. Mi vida social se resintió mucho y me sentí solo y separado de mis amigos, faltándome la energía y la motivación para formar parte de las cosas.


¿Qué hiciste entonces?
A los 18 años conseguí por los pelos entrar en la Universidad de Sheffield para estudiar un graduado en informática. Pero al final dio igual, porque vivir lejos de casa, estudiando y relacionándome al mismo tiempo, era demasiado para mi cuerpo y mi mente envenenados. Duré menos de dos semestres. Volví a casa y busqué trabajo, pero eran demasiado para mí y me hice a la idea de que tendría que solicitar una ayuda por discapacidad. No me la habrían concedido con el diagnóstico del síndrome de autodestilación, porque el gobierno y los médicos no lo reconocían. Pero, para entonces, ya había acumulado diagnósticos de síndrome de colon irritable, síndrome de fatiga crónica, depresión y ansiedad, así que me concedieron la ayuda.

¿Cuándo fue eso?
Viví de la ayuda por discapacidad y el apoyo de mi familia desde 1999 hasta 2008, cuando una página web que puse en marcha, dedicada a informar de enfermedades crónicas poco conocidas –The Environmental Illness Resource– empezó a generar algunos ingresos gracias a la publicidad. Entonces me di de alta como autónomo. Sin embargo, ese período de autosuficiencia solo duró hasta 2012, y ahora me mantienen mis padres y mi maravillosa novia Mandy, con quien ahora vivo. Sigo llevando The Environmental Illness Resource lo mejor que puedo, porque la información que facilita ayuda a mucha otra gente con problemas parecidos a los míos.

¿Qué estarías haciendo ahora de no padecer el síndrome de autodestilación?
Tenía la ambición de ser profesor, atleta profesional, científico, ingeniero o piloto de avión. Pero tengo casi 35 años de edad y me paso los días en casa, siendo cada día una lucha. A pesar de todo hago lo que puedo por ser positivo y mantener las amistades y creo que algún día recobraré la salud. Todo lo que quiero es una oportunidad de ganarme la vida, tener una familia y disfrutar relacionándome y teniendo aficiones.

¿Con qué frecuencia te sientes borracho o resacoso? ¿Es algo de todos los días?
Si tuviera que comer una dieta normal, conteniendo grano, fruta y comidas procesadas con azúcar añadido, experimentaría los síntomas que he descrito todos los días, pero he aprendido a adaptar mi dieta para minimizar la fermentación en mi intestino. Durante años me he alimentado con una dieta como de la Edad de Piedra, basada en carnes, verduras, nueces y semillas. A pesar de esto, el problema básico que provoca esta situación no ha sido tratado de forma suficiente, de modo que sigo sufriendo síntomas crónicos, incluyendo fatiga, dolores, intolerancia al ejercicio y el estrés y disfunción cognitiva, que no son los síntomas de una severa resaca aguda.


Imagino que esto puede que sea lo último que querrías hacer, pero, ¿alguna vez has comido una gran cantidad de alimentos azucarados para emborracharte por motivos recreativos?
Sinceramente, a veces, en situaciones de tipo social –o cuando no tenía otra cosa disponible, si estaba lejos de casa– en que no he tenido más remedio o me han obligado a comer cosas azucaradas o con harina. Pero, como norma, prefiero mantenerme fiel a la dieta baja en hidratos de carbono, porque las consecuencias negativas pesan más que el placer momentáneo. El síndrome de autodestilación siempre me ha hecho sentir más resacoso que borracho. Aunque hay gente que asume que esta enfermedad es una forma barata de emborracharse por motivos recreativos, desgraciadamente esa no es la realidad.

Pero te puedes emborrachar ingiriendo azúcares y carbonos, ¿verdad?
Sí. Hubo muchas ocasiones, sobre todo en los últimos años en el instituto, en que me sentí borracho sin haber consumido nada de alcohol. En realidad yo los describiría como períodos más que momentos, porque podían durar hasta varias horas. Estos períodos de intoxicación siempre llegaban después de una comida y, al cabo de unas horas –el tiempo habitual de digestión y absorción– los efectos se desvanecían y sentía como regresaba el estado de consciencia normal.

De esa época sobre todo recuerdo sentirme frustrado porque mi cerebro no funcionara al nivel al que yo estaba acostumbrado. Miraba las ecuaciones en mis clases de ciencia favoritas y sabía que no debería tener problemas entendiéndolas y resolviéndolas, pero en esos momentos me parecían un galimatías. También hubo veces en que no actué de manera acorde a mi forma normal de ser. Por lo general, en el colegio yo era amigo de todo el mundo, una mariposa social. Pero en algunas ocasiones molesté a la gente con un comportamiento poco característico en mí, parecido al de un borracho, causando problemas y diciendo cosas que no dirías estando sobrio.

No parece divertido. ¿Cómo suele reaccionar la gente cuando les dices que tu cuerpo produce su propio alcohol?
Las reacciones varían mucho, de una tozuda incredulidad a aquellos que pueden imaginar cómo debe ser tener esta enfermedad. Soy afortunado por seguir en contacto con algunos de mis amigos más cercanos de los días del instituto, porque entienden la enfermedad como si la tuvieran ellos mismos.

¿Resulta la enfermedad más difícil de sobrellevar por el hecho de que tan poca gente sepa de ella?
Sin duda. Y constantemente leo en mi página web mensajes de visitantes que sufren la enfermedad, diciendo que su médico, jefe, compañeros de trabajo e incluso amigos, familia y parejas, no lo entienden. Muchas veces, la gente se cree que este problema nos lo inventamos.

¿Qué aconsejarías a otras personas que sufren síndrome de autodestilación?
Me gustaría que los lectores que crean que pueden sufrir síndrome de autodestilación sepan que existen tratamientos efectivos, sobre todo si la enfermedad se descubre pronto. Cuando yo caí enfermo era algo totalmente desconocido y de adolescente me pasé los primeros diez años haciendo todo lo que no tenía que hacer, empeorando el problema y dificultando mucho la recuperación. Espero que mi historia ayude a que la gente reconozca esta enfermedad en sí misma o en sus seres queridos y que busquen ayuda y consejo tan pronto como les sea posible.

Gracias, Matthew.